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Palabras del Lic. Pedro Ant. Eduardo, clausura de los diplomados desarrollados en la la Universidad Católica Tecnología del Cibao (UCATECI)

Pedro Antonio Eduardo, Director Ejecutivo del INAFOCAM

Parecería que una puerta se abre y otra se cierra, pero la mejor comparación que se puede establecer con el acontecimiento de este día en que clausuramos un diplomado y damos apertura a otro sobre temas distintos, es leyendo quizás a Jorge Luís Borges en su inmensa obra "El jardín de los senderos que se bifurcan".

Eso lo haría una persona presa de la metáfora de biblioteca y amante de la hipótesis nula, con una inclinación a lo inverosímil y a los sortilegios, como solía ser y actuar el inmenso escritor argentino y eterno aspirante al premio Nóbel de Literatura hasta el día su muerte.

Como campesino de origen que soy y por encontrarme en tierra pródiga, opto por parangonar el hecho con la reproducción de la madre naturaleza que se desarrolla en ciclos continuos como el otrora cause que no cesaba de nuestros ríos, y cuyas aguas servían antes para regar los sembradíos con la sola utilización de una suerte de serpentín como los usados en alambiques o rústicas destilerías.

Más que figuras literarias borgianas, son imaginaciones mías.

Hoy, en el propio Cibao, donde felizmente me encuentro, más que de largos tubos de bambú para mover el agua entre lomas, se precisa ya de canales y presas que a veces cuestan más que el fruto de las tradicionales cosechas.

La semilla germina y surge la planta, la planta florece y multiplica la semilla que a la vez vuelve a ser regada para germinar de nuevo.

Un cristiano lo diría de la siguiente manera: "Para un grano de trigo reproducirse, tiene que morir, es sembrado en tierra, y luego surge una planta de trigo y esa planta crece en sus diferentes etapas y trae el fruto en abundancia".

Jesucristo fue la gran semilla original que tuvo que morir para reproducirse en muchos frutos; murió en la Cruz del Calvario, fue sepultado, resucitó y el Día de Pentecostés, envió su espíritu y allí nació una planta de trigo multiplicado que jamás morirá.

En el libro "La transformación del Sufrimiento", propio de la doctrina oriental budista pero muy relacionado con la vida, pasión y muerte de Jesucristo, leí estas palabras: "De la semilla surge el grano y del grano surge el brote. Del brote surge la rama y de la rama surge el capullo. Del capullo surge la flor y de la flor surge la fruta, que contiene más semillas. Sin semilla no hay grano y sin flor no hay fruta".

El diplomado que se abre hoy es la semilla de trigo que se riega, y el que se clausura es la semilla de trigo multiplicada que ahora se bifurcará, para a ir por un lado, a alimentar la cría, y por el otro, a continuar la siembra para la nueva cosecha.

Dos temas relativamente nuevos aunque parezcan partes de nuestro tradicional sistema de vida. Primero, porque la creación artística en las escuelas está en su capullo por no decir en sus pañales, y segundo, porque la equidad de géneros no ha dejado de pagar el noviciado, vale decir, sigue a la zaga con relación a la prevalencia de un fenómeno que como el machismo se aferra a sus viejos patrones culturales de ribetes ya no sólo conchoprimistas, sino, de concho- primitivismo.

Vayamos por parte y trataré de ser breve, ya que pienso que en el caso del primer tema, los que tomaron el diplomado, que supongo son todos profesores de artes en escuelas y universidades, saben más que yo del asunto.

Pienso que la creatividad artística debe comenzar desde la educación inicial y básica como parte de una política cultural patrocinada por el Estado. Y debe desarrollarse en dos direcciones, una como medio de formación integral de nuestros niños y jóvenes, para que tengan conciencia y conocimiento del valor y el disfrute de las diferentes manifestaciones artísticas, y la otra, para despertar y descubrir sus inclinaciones sobre ese inimaginario mundo de las bellas artes, a los fines de contar con nuevos, buenos y mejores artistas en el futuro.

Es un campo que todavía se encuentra virgen a pesar de Juan Luís Guerra, Michael Camilo, Francisco Casanova, Ramón Oviedo, Iván Tovar, Elsa Núñez, Cándido Bidó, Yoryi Morel, Manuel Chapuseaux, Nive Santana, Franklin Domínguez, Reynaldo Disla, Aida Cartagena Portalatín, Hilma Contreras, Iván García, José Mármol, Pedro Antonio Valdez y Juan Bosch y Gaviño, por sólo mencionar a un grupo granado de vivos y fallecidos, algunos de los cuales pertenecen a esta ciudad olímpica de La Vega.

Esos nombres hacen a nuestro un país especial y grande, pero esa grandeza sólo podrá despegar, cuando podamos decir que contamos con más artistas e intelectuales que peloteros, para competir y proyectarnos allende los mares, dentro de un desafiante mundo global.

La creación artística, sobre ramas y géneros como el canto, la canción lírica, el teatro, la pintura, la escultura, la cinematografía, la poesía y la narrativa, deben pasar de una actividad meramente recreativa y de deleite, a una asignatura de nivel, que facilite descubrir potenciales talentos y despertar inclinaciones ocultas, innatas y reales en nuestros alumnos, que los ayuden a desarrollar más que su imaginación e inteligencia, y contribuyan con la grandeza de un país que necesita ver la vida desde su realismo maravilloso y desde diferentes metales y colores.

Felicidades a los maestros que han tomado este diplomado y les exhorto a que más que facilitadotes, conviértanse en fuentes de motivación presencial de sus alumnos, conociendo y desarrollando para el disfrute de sí y los demás, las fuerzas de las diferentes ramas de las bellas artes, sin desdeñar los géneros de nuestra música que llevamos remontados y prendidos como un llamado de la sangre en nuestras venas.

En cuanto al diplomado que se clausura, debo señalar que en torno al desarrollo y debate del tema, existen en el país dos mitos encontrados, no porque sean contradictorios, sino, porque se parecen en sus mismos propósitos incivilizados.

Por un lado, tenemos el machismo, y por el otro, el feminismo, el primero, como diría alguien a propósito de los varones que acompañaban al rey Arturo, surgido de una suerte de caballerismo de la mesa cuadrada, que es igual a hablar de un viejo paradigma animal que huele mucho a burro, a llama, a camello y a caballo, con la diferencia y ventaja para algunos de esos mamíferos, cuadrúpedos y vertebrados, que se niegan a parir cuando se les habla con rudeza y se echan al suelo cuando se les pone más carga que las que pueden soportar.

El feminismo resulta una consecuencia del primero, muy parecida al método que se utilizó originalmente en Alemania para desintoxicar a los morfìnamos, el cual dio origen a la llamada reina de las drogas, la heroína.

Para mí el feminismo surge como el extremismo de la llamada Liberación Femenina y por sus odiosas tendencias de parir especimenes y modismos a ultranza, se parece mucho al chauvinismo que surge del nacionalismo irracional, y a la xenofobia que no es más que racismo de nuevo cuño y odio por el género humano.

Esto lo digo con el respeto de nuestras grandes mujeres que como Salome Ureña de Henríquez, Abigail Mejía y Ercilla Pepín, fueron a la vez maestras y feministas. Abigail cuyo padre fue un gran abogado y educador que llegó incluso a ser titular de la cartera del ramo y creo, que Presidente de la Suprema Corte de Justicia, está considerada una las pioneras de la lucha por la equidad de género en República Dominicana.

En nuestro país ambos fenómenos, machismo y feminismo, han creado estragos merced a un lesbianismo vanguardista y un macho cabrío rancio que como el toro bravo de temeraria testuz se sigue cebando en la debilidad física de la hembra, en la fragilidad del seno familiar y en la desigualdad social, sobre todo en las riquezas y las oportunidades.

Parece que nuestra población machista se aprovecha de la leyenda bíblica de que la mujer fue echa de una costilla del hombre, para seguirla subyugando en el hogar, en el trabajo y en la delación de parejas.

La mujer sigue a la defensiva en el trabajo y sector empleador; en los niveles salariales.

Y cuando se habla de sus derechos políticos se le viola su bien ganada cuota del 30 por ciento que es todavía discriminatoria, dándose el caso que cuando las mujeres son escogidas como candidatas para otros cargos, deben hacerlo, por ejemplo, como vicesíndicas detrás del macho que es el que debe gobernar.

Uno de los pocos alientos que tenemos es que son más las mujeres que hoy acuden a nuestras aulas, que los hombres con ganas de estudiar, y ello parece estar relacionado también con otro fenómeno propio de nuestro modelo social desde cuando Cuca bailaba cuando tocaba Juancito Trucupey, y que da cuenta que las madres dominicanas se preocupan más que los padres para que sus hijos e hijas vayan a la escuela.

Con decir, que todavía en nuestros campos se oyen las letras aquellas de un reconocido autor costumbrista que rezan: "Ei que quiera sei un hombre/ necesita poseir/ buen caballo/ un revoive/ una silla/ y su mujei..."

¡Que barbaridad, diría Segismunda, "mísera de mí que ahora que me siento ser más hembra tengo menos libertad! a propósito de " Los trabajos de Persiles. y el personaje femenino de Miguel de Cervantes y no del conocido soliloquio de la conocida obra "La Vida es Sueño" de Pedro Calderón de la Barca.

De manera, que todavía, la mayoría de nuestros hombres habla de los derechos de la mujer y la equidad de géneros, de la boca para afuera, ya que por dentro y a la hora de la verdad, piensa que sus compañeras en el trabajo y en hogar, es una posesión suya, y para superar esas distorsiones culturales, ese abuso de marca mayor, debemos los maestros trabajar, porque sólo con la educación dirigida a civilizar, ilustrar y humanizar, podremos superar esos patrones culturales propios del salvajismo y la edad de piedras.

La mujer como dijo Juan Bosch, "es la mitad del genero humano y la otra mitad por ser la depositaria de la vida". Eso debe asumir su valor en todas las dimensiones de la sociedad.

Talvez una breve reflexión sobre algunos de los conceptos y crecimiento de esta Universidad Católica Tecnológica del Cibao, nos ayuden a entender mejor lo que planteamos, cuando se señala que UCATECI, que antes se llamó Instituto Tecnológico del Cibao, surgió para contribuir al desarrollo de la región y todo el país ofreciendo oportunidades en condición de igualdad a todos y todas los y las que poseen el deseo y el espíritu emprendedor de cultivar el conocimiento.

Muchas gracias.

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